Creando mi propio blog: Un logro personal

Buenas, soy Arturo. La verdad, me hace muchísima ilusión decir que por fin tengo mi propio blog, self-hosted (alojado por mí mismo). Me ha costado un añito entero de darme cabezazos contra la pared, pero estoy a tope porque hoy, por fin, esto rula.

Después de viciar fuerte a la programación, de aprender cómo funcionan las apps hoy en día y, sobre todo, de entender qué demonios pasa «por debajo» de internet, he conseguido esto. Para algunos será una chorrada que hacen en dos minutos, para otros será magia negra, pero yo me he dado cuenta de que lo guapo no es solo ver la web terminada, sino el camino. He pasado de ser un simple consumidor que solo hace scroll, a entender cómo se abre una app y la arquitectura que hay montada en la red.

Mi Setup: Proxmox, WordPress y el lío de los Dominios

Si vas a hacer algo, hazlo bien. No quería el típico blog gratis que te limita todo. Quería mi propio ecosistema.

  • Proxmox (El jefe final): En lugar de instalar un sistema operativo normal, metí Proxmox en mi servidor. Es una pasada porque me permite virtualizar. Básicamente, es como tener un ordenador gigante donde puedo crear «mini ordenadores» (contenedores LXC o máquinas virtuales) con un clic. Ahí es donde vive el blog, aislado y bajo mi control total. Si la lío con algo, no me cargo todo el servidor, solo ese contenedor.
  • WordPress: Es el motor. Elegí WordPress porque, aunque parece sencillo, cuando lo gestionas tú mismo tienes que pegarte con bases de datos SQL y configurar el servidor para que no tarde mil años en cargar. Es pasar del «modo fácil» al «modo administrador».
  • Dominios y DNS: Comprar el dominio fue el momento «oficial». Pero lo divertido fue configurar los DNS para que, cuando pongas mi URL, internet sepa exactamente a qué rincón de mi casa tiene que apuntar. Pelear con los registros A y el certificado SSL para el candadito de seguridad fue el jefe de nivel medio que más guerra me dio.

Lo que he aprendido en este «añito»:

  • El error 404 es tu amigo: La frustración es parte del código. Cada vez que la base de datos petaba o el servidor no respondía, en verdad estaba aprendiendo más que en cualquier clase. Si no se rompe, no aprendes a arreglarlo.
  • Tu propio rincón en la red: En un mundo de redes sociales que te dicen qué ver, tener un sitio gestionado por ti mismo es libertad real. Aquí mando yo, sin algoritmos de por medio.

Lo que viene: Mi laboratorio en expansión

Y ojo, que esto es solo la punta del iceberg. El blog es el primer paso, pero Proxmox da para mucho más. Mi idea es ir convirtiendo este servidor en un auténtico centro de mando, y ya tengo en el radar varias aplicaciones que quiero ir desplegando: desde mi propia nube privada con Nextcloud, hasta un bloqueador de publicidad para toda la casa con Pi-hole, o incluso mi propio servidor de streaming con Plex.

No os vayáis muy lejos, porque más adelante iré enseñando por aquí cada nueva aplicación que vaya poniendo en marcha. Voy a documentar todo el proceso, los fallos (que seguro habrá unos cuantos) y cómo configurarlo todo para que vosotros también podáis montar vuestro propio laboratorio en casa.

Por arturo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *